Luis von Ahn, director de Duolingo, apuesta todo a la IA

Emma JacobsCiudad de México. / 21.06.2025 00:00:01

¿Es vulnerable el puesto de Luis von Ahn como director general de Duolingo frente al avance de la inteligencia artificial? “No voy a decir que los CEOs seamos tan especiales”, responde. “Pero alguien tiene que señalar el rumbo, decirle a los demás: ‘Vamos hacia allá’. Y la IA todavía no es especialmente buena en eso”.

A juzgar por la reciente controversia en torno a la aplicación gamificada (ludificada) para aprender idiomas que cofundó, no solamente es que la IA puede malinterpretar la comunicación. El mes pasado, von Ahn compartió en LinkedIn un correo electrónico que envió a todo el personal anunciando que Duolingo priorizaría la IA. “No esperaba tantas críticas negativas”, admite.

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“Increíble”, escribió un usuario de LinkedIn. “Cancelo mi cuenta EN ESTE MOMENTO”. “Bueno, ahí se acabó mi racha de mil 098 días”, publicó otro. 

El director general dice que muchos usuarios de redes sociales malinterpretaron los cambios, diciendo que “Duolingo no tiene empleados, despedimos a todos y todo está controlado por una enorme IA”.

Atribuye este enojo a una “ansiedad” general por la posibilidad de que la tecnología sustituya puestos de trabajo. “Debería haber sido más claro con el mundo exterior”, reflexiona en una videollamada desde su oficina en Pittsburgh. “Todas las compañías de tecnología están haciendo cosas similares, (pero) nosotros fuimos abiertos al respecto”.

Insiste en que la reacción del personal y los contratistas fue mucho más mesurada. “Nadie lo malinterpretó”, dice, porque cuando Duolingo empezó hace 14 años, “sabíamos que iba a ser una compañía tecnológicamente avanzada”. El personal planteó la mayoría de las preguntas sobre la propuesta de que su evaluación de desempeño incluyera una evaluación del uso de la IA. Los detalles todavía no se definen.

Desde el frenesí, von Ahn le ha asegurado a los clientes que la IA no va a sustituir a la plantilla laboral. Habrá un “número muy pequeño de contratistas por hora que realizan tareas repetitivas que ya no necesitamos”, dice. “A muchas de estas personas probablemente se les ofrecerán trabajos como contratistas para otras tareas”. 

Duolingo seguirá reclutando si está convencido de que el puesto no se puede automatizar. Los graduados, que representan la mitad de las personas que contrata cada año, “vienen con una mentalidad diferente” porque utilizan inteligencia artificial en la universidad.

El objetivo de la estrategia “AI-first” (dar prioridad a la IA), según este hombre de 46 años, es revisar los procesos de trabajo. Él personalmente ya externaliza algunas tareas a la IA, incluyendo cálculos de Excel. Quiere que el personal analice si sus tareas “pueden ser realizadas completamente por IA o con la ayuda de esta. Es simplemente un cambio de mentalidad que la gente primero pruebe la inteligencia artificial. Es posible que la IA no resuelva el problema que se trata de resolver…me parece bien”.

El objetivo es automatizar tareas repetitivas para liberar tiempo para trabajos más creativos o estratégicos.

Entre los casos donde la IA ya está marcando una diferencia destacan la ingeniería y la ilustración. Los ingenieros, por ejemplo, dedicarán menos tiempo a escribir código. “Seguirán haciéndolo en cierta medida, pero queremos que ese trabajo sea mediado por la IA”, explica von Ahn. A cambio de una mayor productividad, se espera que destinen alrededor de 10 por ciento de su tiempo al aprendizaje continuo. 

En el caso de los diseñadores, su rol será cada vez más de supervisión, mientras la IA generará material gráfico alineado con el “estilo tan específico” de Duolingo. “Ya no te encargas de los detalles: te conviertes en un director creativo. Eso es lo que pasará en la gran mayoría de los trabajos”, afirma.

Insiste en que la IA se centra principalmente en la velocidad. “Parte de la razón por la que solamente enseñamos 40 idiomas es porque añadir otro es mucho trabajo. Muy pronto podremos multiplicar considerablemente la cantidad de idiomas que enseñamos”. La tecnología está cambiando “muy rápido…cada día se hacen posibles muchas cosas”. Eso significa aceptar imperfecciones en el corto plazo, con la expectativa de que se solucionen. En sus inicios, Duolingo utilizaba voz automatizada en lugar de actores para pronunciar las palabras. “Sonaba un poco robótico”, explica. Pero con el tiempo, la tecnología mejoró.

El año pasado, Duolingo incorporó una nueva función para sus suscriptores premium (Max), que permite a los usuarios conversar con Lily, un avatar que representa a una adolescente ficticia de humor cambiante, con una personalidad pícara, un sarcasmo característico y expresiones frecuentes de desaprobación.

Con el tiempo, el chatbot aprende más sobre las preferencias y habilidades del usuario, por lo que la relación se vuelve más personalizada. Von Ahn tiene una mentalidad abierta sobre el futuro de estas interacciones parasociales y menciona un viaje reciente a China, donde vio que “mucha gente habla con sus amigos de IA…y, la verdad, no parecía tan malo”. 

“Siempre puedes pensar en estas situaciones tipo episodio de Black Mirror (la serie de ciencia ficción distópica de Netflix), ¿verdad? Algunas personas van a pasar mucho tiempo socializando con la IA; es inevitable”.

Otras implicaciones sociales para la IA, como la ética de robar (elementos protegidos por) los derechos de autor de los creadores, son una verdadera preocupación. Muchas veces ni siquiera se sabe cómo se entrenó (el modelo de lenguaje de gran tamaño). Tenemos que ser precavidos. En cuanto a las ilustraciones, afirma que Duolingo se asegura de que todo el modelo se entrene únicamente con nuestras propias ilustraciones. Le preocupa menos la traducción, ya que las frases suelen ser de lenguaje común, como “el niño corre”, en lugar de fragmentos de libros de autor. 

Duolingo creció rápidamente desde que salió a bolsa en Estados Unidos (EU) hace cuatro años. Sus resultados del primer trimestre mostraron que contaba con 10.3 millones de suscriptores de paga, un aumento de 40 por ciento con respecto al año anterior, lo que contribuyó a elevar los ingresos 38 por ciento, para llegar a 230 millones de dólares (mdd), y los ingresos netos 30 por ciento, hasta los 35.1 mdd. Los usuarios se dividen en dos grupos: los que aprenden un idioma para conseguir un trabajo o mudarse a otro país, y los que lo hacen como afición. El factor de disfrute hace que considere a TikTok e Instagram como sus principales competidores, en lugar de otras aplicaciones de idiomas. Duolingo se amplió para ofrecer ajedrez, música y matemáticas.

Criado en Ciudad de Guatemala por su madre soltera, pediatra, von Ahn habla inglés y español “perfectamente bien”. Su francés es bastante bueno. Entiende programas de televisión sin subtítulos, pero mi pronunciación es pésima. Habla bastante bien portugués y tiene un nivel básico de sueco, “porque mi esposa es sueca”, y de japonés.

Von Ahn se mudó a EU para estudiar matemáticas, luego obtuvo un doctorado en ciencias computacionales en la Universidad Carnegie Mellon e investigó en criptografía. Fundó una empresa, ReCaptcha, que detecta bots y spam, y la vendió en 2009 a Google por una cifra que le permitía jubilarse antes de darse cuenta, como declaró posteriormente al Financial Times, de que se aburriría. 

¿Tal vez influyó su riqueza personal en la falta de urgencia por hacer rentable a Duolingo? Pasaron cerca de seis años antes de que Luis von Ahn advirtiera a sus empleados que las pérdidas eran insostenibles.

 “Les sorprendería lo difícil que fue”, recuerda. “Tardé unos seis meses en convencer al primer grupo de que: a) ganar dinero no es algo malo, y b) tenemos que hacerlo si somos una empresa. Llevé demasiado lejos la idea del guerrero social/comunista, y la verdad es que, si hubiéramos empezado a monetizar tres años antes, hoy estaríamos mucho más avanzados”.

La transición a la salida a bolsa ha sido “excelente”, dice. El rigor requerido mejoró procesos como los pronósticos financieros. Su madre, que ahora vive en una de sus propiedades en Pittsburgh, “no entiende realmente a qué se dedica mi empresa, pero de alguna manera conoce el precio de las acciones”.

Aparte de su búho de peluche, fabricado en China, Duolingo no se ve afectada por los aranceles de EU. “Tenemos dos opciones: subir el precio o hacer el búho más pequeño. Probablemente será más pequeño”. Mientras la administración Trump se encuentra en una campaña para revertir las iniciativas de los empleadores en materia de raza y género, von Ahn dice que una fuerza laboral diversa es esencial porque “tenemos usuarios en todos los países del mundo”. Dice que sus empleados internacionales están “nerviosos porque ¿quién sabe qué va a pasar?”. 

Después de nuestra conversación, von Ahn regresa a LinkedIn para disculparse por su falta de claridad previa. “No sé exactamente qué va a pasar con la IA”, escribe. “Pero sí sé que va a cambiar fundamentalmente nuestra forma de trabajar…la IA nos está generando incertidumbre a todos, y podemos responder a ella con miedo o curiosidad”.

Un día en la vida de Luis von Ahn 

No soy muy bueno para dormir y suelo despertarme alrededor de las 2 o 3 de la madrugada, generalmente pensando en el negocio o en algo que está ocurriendo en mi vida. He aprendido que la clave para volver a dormirme es quedarse en la cama. Luego me despierto de nuevo alrededor de las 5 de la mañana y empiezo mi día.

Todas las mañanas reviso el panel de “Luis Metrics” para estar al tanto de lo que ocurre en nuestro negocio a nivel mundial.

Hago ejercicio a diario; probablemente sea mi hábito más constante, además de las clases diarias de Duolingo. Antes solo hacía cardio intenso durante exactamente 16 minutos, pero ahora también levanto pesas.

Estoy en la oficina alrededor de las 9 de la mañana y hay juntas sin parar casi todo el día. Una de mis favoritas es la de “revisión del producto”, donde revisamos y aprobamos todos los cambios en la app de Duolingo. Creo que es muy importante estar involucrado. Tengo dos cuentas de Duolingo, una gratuita y otra de paga, para poder estar al tanto de la experiencia de usuario de ambas.

Salgo del trabajo para almorzar todos los días y es una parte importante de nuestra cultura. Almorzamos en la oficina, pero casi siempre todos dejamos de trabajar y comemos juntos.

Intento terminar de trabajar entre las 6 y las 7 de la tarde y volver a casa a cenar con mi esposa.

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​GSC

Los aranceles de México a China muestran el ascenso del modelo comercial de Trump

Peter NavarroWashington / 17.12.2025 02:01:17

La decisión que tomó México la semana pasada de imponer aranceles de hasta 50 por ciento a una amplia gama de importaciones chinas y de otros países asiáticos es más que una simple disputa vecinal. Es un hito importante en la revolución de comercio del presidente Donald Trump y en el propio sistema de comercio internacional de la posguerra.

Ahora, uno de los socios comerciales más cercanos de Estados Unidos alinea abiertamente su muro arancelario para bloquear la maquinaria exportadora depredadora de Pekín. El Senado mexicano aprobó nuevos gravámenes para más de mil 400 productos, desde automóviles y acero hasta plásticos y textiles, con la mira puesta en países como China que no cuentan con acuerdos comerciales con México.

El mensaje desde Ciudad de México es inequívoco: si se desea acceso preferencial a la región EU-México-Canadá, no se puede ser una puerta de entrada al frente, ni en la parte trasera, para el dumping chino.

Esto es justo lo que Trump y su equipo comercial —el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y yo— presionamos a nuestros aliados que hagan.

Los aranceles de Trump ya levantaron un muro sobre grandes porciones del mercado estadunidense del exceso de capacidad subsidiada por el Estado chino. A medida que se reducen esos flujos, Pekín ha tratado de canalizar el excedente hacia terceros mercados, desde Europa y África hasta Brasil y México, país que ahora dice: “aquí, no”. Se puede esperar que Europa avance en la misma dirección.

Bruselas ya acumuló gravámenes compensatorios sobre su arancel base para automóviles para frenar la avalancha de vehículos eléctricos chinos subsidiados y prepara nuevas medidas para los sectores expuestos a aumentos repentinos provocados por el exceso de capacidad. Esto incluye trabajar en un instrumento que sustituya al régimen de salvaguardia del acero de la Unión Europea y un grupo de trabajo de vigilancia de las importaciones para rastrear posibles desvíos comerciales.

A medida que los productos chinos se ven excluidos de Estados Unidos y enfrentan una creciente resistencia en México, Europa se convierte en el siguiente gran objetivo de Pekín. Los responsables de formulación de políticas en Bruselas pueden adelantarse a esa ola con duras medidas fronterizas o ver cómo se hunde su base industrial.

Nada de esto sería necesario si China tuviera una economía normal y equilibrada. En cambio, durante décadas, el Partido Comunista Chino ha buscado el mercantilismo clásico: mantener baja la participación de los hogares en la renta nacional, mantener la red de seguridad relativamente precaria y —a pesar de las promesas periódicas de reequilibrarla hacia el consumo— dejar a las familias con suficiente riesgo como para que ahorren como postura defensiva en lugar de gastar, de modo que las fábricas estatales puedan tener un exceso de producción y vender el excedente al exterior.

El resultado es un gigantesco superávit comercial y un “shock de China 2.0” que se extiende por los vehículos eléctricos, la tecnología verde y los materiales básicos.

La mejor manera de que Pekín puede escapar de este vicio arancelario no es seguir exportando de un país a otro evitando un muro arancelario global cada vez más fortificado, sino actuar finalmente como una auténtica república popular: desarrollar sistemas de salud, pensiones y desempleo para que las clases media y trabajadora de China no tengan que acumular dinero para enfermedades y la vejez.

Una red de seguridad más sólida reducirá la altísima tasa de ahorro de China, impulsará el consumo interno y desviaría el crecimiento de las exportaciones forzadas. Esto beneficiará a los trabajadores chinos y aliviará la presión sobre los países de todo el mundo para seguir elevando los aranceles solo para sobrevivir al dumping y la depredación de China.

En términos generales, la medida de México demuestra que la estrategia arancelaria de Trump ya no es una excepción estadunidense, sino el modelo global para un orden comercial más estricto y justo. Trump lidera una reforma integral de un sistema fallido que durante décadas convirtió el comercio en un juego de suma cero, en el que China ganaba fábricas, empleos y riqueza, mientras que el resto del mundo absorbía las pérdidas.

Cuanto antes sigan nuestros aliados el ejemplo de México, antes podremos volver a convertir el comercio en una auténtica situación en la que todos ganen: cadenas de suministro seguras, salarios en aumento y una prosperidad compartida basada en la producción y no en la depredación.

El autor es asesor principal del presidente Trump para comercio y fabricación

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Se atora crecimiento de EU y será peor con aranceles

Claire JonesWashington / 31.01.2025 04:27:12

La economía estadunidense decepcionó al cerrar en 2.3% el cuarto trimestre del año pasado; en tanto, los analistas calculan que el PIB perderá 1.2 puntos con las tarifas de 25% a México y Canadá

La economía de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 2.3 por ciento en el cuarto trimestre de 2024, un final más débil de lo esperado para un año dominado por la resiliencia de los consumidores estadunidenses.

La cifra del producto interno bruto (PIB) publicada por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por su sigla en inglés) se compara con el 2.6 por ciento esperado por los economistas encuestados por Bloomberg y el 3.1 por ciento que se registró en el tercer trimestre.

El informe se conoce un día después de que la Reserva Federal mantuvo las tasas de interés, y el presidente del organismo, Jerome Powell, aseguró que la fortaleza de la economía significa que el banco central no necesita tener “prisa” para recortar los costos de endeudamiento, a pesar de la petición del presidente Donald Trump para que baje el costo del dinero.

El gasto del consumidor impulsó una gran parte del crecimiento en la economía más grande del mundo en el cuarto trimestre, y los gastos del gobierno también impulsaron las cifras, indicó la BEA. Una disminución en la inversión compensó parcialmente el aumento.

“Es realmente importante ver la aceleración del gasto de los consumidores, en particular en artículos de alto precio: las ventas de vehículos alcanzaron su nivel más alto desde mayo de 2021”, dijo Diane Swonk, economista jefe de KPMG US, quien agregó que una temporada de viajes excepcional” contribuyó al gasto en servicios.

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La economía estadunidense se expandió 2.8 por ciento durante todo 2024, a la par del 2.9 por ciento que se registró en el mismo periodo de 2023.

Bernard Yaros, economista principal de Estados Unidos en la compañía de investigación Oxford Economics, señaló que es poco probable que dure la desaceleración del crecimiento que se presentó en el cuarto trimestre. 

“La debilidad en el lado de la inversión se atribuyó en gran parte a la recuperación de un auge insostenible en la inversión en aeronaves a principios (de 2024)”, dijo Yaros.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que la economía estadunidense continúe superando a sus pares en Europa, Canadá y Japón este año. La promesa del presidente Donald Trump de recortar los impuestos aumentó las expectativas de que el crecimiento de Estados Unidos siga siendo sólido.

Sin embargo, a algunos economistas les preocupa que si Trump desencadena una guerra comercial con aranceles contra sus socios comerciales, pueda eliminar algunas de esas ganancias esperadas.

“El mayor riesgo que tiene nuestro pronóstico para 2025 es una imposición inmediata de aranceles generalizados a los socios comerciales clave”, dijo Yaros, y agregó que un impuesto de 25 por ciento a Canadá y México, más aranceles adicionales a China, afectarán el crecimiento en 1.2 puntos porcentuales.

Los bonos del gobierno de Estados Unidos se mantuvieron estables en general después de los datos, con el rendimiento a dos años que disminuyó 0.02 puntos porcentuales para llegar a 4.21 por ciento, mientras que el rendimiento de referencia a 10 años bajó 0.04 puntos porcentuales para llegar a un nivel de 4.52 por ciento.

La bolsa de Nueva York terminó la jornada en positivo, impulsada por los buenos resultados financieros de empresas globales, a pesar de algunas decepciones.

El índice principal, el industrial Dow Jones, ganó 0.38 por ciento, mientras que el Nasdaq Composite, de fuerte carga tecnológica, subió 0.25 por ciento, y el índice ampliado S&P 500 avanzó 0.53 por ciento.

Hoy el gobierno estadunidense publicará las cifras del índice de inflación PCE (gasto de consumo personal), el favorito de la Reserva Federal, para diciembre y para todo 2024.

Mientras, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió ligeramente en diciembre, para ubicar a la inflación a una tasa anual de 2.9 por ciento.

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Alto a los autos eléctricos en EU por decisión de Trump

LexCiudad de México. / 25.01.2025 00:00:01

En su primer día como el presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump no perdió tiempo en cumplir una promesa que hizo el año pasado: desmantelar lo que describió como un mandato para vender vehículos eléctricos en EU.

Donald Trump, quien dijo que eran necesarias ese tipo de medidas para salvar a la industria automotriz de EU de la “aniquilación total”, ordenó a su administración que elimine las políticas para vehículos eléctricos y deshaga las regulaciones que rigen la contaminación automotriz y los estándares de economía de combustible.

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La directiva también pide a los reguladores que consideren eliminar los subsidios injustos que favorecen a los autos eléctricos sobre otras tecnologías. Las repercusiones podrían extenderse mucho más allá de Estados Unidos a los fabricantes mundiales de automóviles y de baterías.

Las políticas a favor de los vehículos eléctricos de EU han desempeñado un papel fundamental en el crecimiento de la industria, preparando el escenario para una perspectiva optimista. Se esperaba que el número de vehículos eléctricos en las carreteras estadunidenses alcanzará 27 millones para 2030 y 92 millones para 2040, según el análisis de PwC. Esa expansión también habría significado un impulso significativo para los proveedores de baterías para vehículos eléctricos, que se beneficiarían de la rápida aceleración del sector.

Las automotrices mundiales se apoyaron fuertemente en estos mandatos e incentivos, incluido el popular crédito fiscal federal de 7 mil 500 dólares, para reducir la diferencia de precios entre los vehículos eléctricos y los coches de gasolina.

En una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts se estima que los reembolsos por compra directa conducen a un aumento de 8 por ciento en los registros de vehículos eléctricos de batería nuevos por cada mil dólares de incentivo ofrecido.

Derogar por completo el reembolso de 7 mil 500 dólares para el consumidor no será algo sencillo, ya que se requiere una ley del Congreso. Pero Trump podría modificar fácilmente las pautas de elegibilidad de los incentivos, como realizar cambios en los requisitos de fabricación nacional y de abastecimiento y adquisición de componentes, lo que en efecto reduciría el número de vehículos elegibles para los incentivos.

Las acciones de los fabricantes de baterías en Asia, incluidos Panasonic, SK Innovation y LG Energy Solution, cayeron el lunes pasado, y las de LG bajaron 4 por ciento. Las valoraciones se mantienen significativamente más altas en comparación con el año anterior, con LG Energy que opera a poco menos de 100 veces las ganancias futuras, ya que los inversionistas se aferran a la esperanza de que el impacto de los cambios de política tardará en materializarse.

Es cierto que cualquier reforma regulatoria tardaría meses en concretarse, ya que es probable que surjan impugnaciones legales. Pero la velocidad a la que Trump delineó su dirección política sobre los vehículos eléctricos es suficiente para tener un efecto paralizante en un mercado que todavía depende de incentivos para sostener el ritmo actual de adopción, y donde las disrupciones de la política podrían hacer que se corra el riesgo de frenar la transición eléctrica.

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La previsibilidad sucumbe ante los amagos de Trump

Martin WolfLondres / 05.02.2025 00:48:39

Los aranceles de 25 por ciento de Donald Trump a las exportaciones de Canadá y México, junto con el de 10 por ciento a China, cambian el mundo. Esto es cierto a pesar de que se suspendieron de manera temporal a los dos primeros países. Sabemos que, bajo este presidente, Estados Unidos solo reconoce como legítimos sus propios intereses estrechos. Eso lo hace malo. Pero, peor aún, la visión que tiene de sus intereses es una locura. La combinación lo convierte en un socio peligroso para que otros países puedan confiar.

En opinión de Trump, tener un superávit comercial con otro país es una “estafa”. Esto, por supuesto, es lo contrario de la verdad: un país así proporciona un mayor valor de bienes y servicios a los clientes estadunidenses del que recibe de ellos. Sus residentes utilizarán este superávit para pagar a los países con los que tiene déficit o acumularán créditos financieros, sobre todo con EU, porque este país es un lugar seguro para invertir y emite la moneda de reserva mundial. Una forma de reducir los déficits comerciales estadunidenses es dejar de proporcionar activos altamente valorados. El impacto inflacionario de las políticas fiscales y monetarias de Trump puede incluso lograr eso. Sin embargo, el mandatario está decidido a mantener el estatus del dólar. Paradójicamente, quiere que sea débil y fuerte a la vez.

El enfoque ingenuo de Trump en los balances bilaterales en lugar del balance general (a diferencia de los mercantilistas de antaño) es ridículo, pero es una realidad, por eso utiliza la amenaza de romper el acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá que concluyó en su primer mandato para imponer aranceles de penalización. Sorprendentemente, estas tasas serán mucho más altas para Canadá, con el que EU tiene la frontera sin vigilancia más larga del mundo, que para China, su enemigo declarado. En cualquier caso, ahora sabemos que ser un aliado cercano no va a influir con Trump. Como cualquier bravucón, amenazará a los que considere débiles. Es posible que no termine ahí. Sonando como Vladímir Putin en Ucrania, señaló que le gustaría anexar Canadá. Es una broma de mal gusto. ¿Por qué los canadienses, con una expectativa de vida mucho más alta y tasas de homicidios más bajas, querrían convertirse en estadunidenses?

Mientras Trump juega, debemos preguntarnos cuáles pueden ser las implicaciones de esos aranceles. Un análisis de Warwick J. McKibbin y Marcus Noland para el Peterson Institute for International Economics (PIIE) concluye que los aranceles de 25 por ciento a Canadá y México y de 10 por ciento a China, contra los que este último país tomará represalias, dañarán a los cuatro países. Pero a Canadá y México más que a EU, reduciendo el PIB canadiense en poco más de un punto porcentual. ¿Bastará esto para persuadir a Ottawa de que renuncie a su independencia? No. Al mismo tiempo, según Kimberly Clausing y Mary Lovely, del PIIE, “los aranceles de Trump le costarán al hogar estadunidense típico más de mil 200 dólares al año”.

Trump afirma que Canadá es una fuente importante de fentanilo, pero, según un artículo reciente de The New York Times, “las cantidades de fentanilo que salen de Canadá hacia EU son… 0.2 por ciento de lo que se incauta en la frontera sur de Estados Unidos”. En lugar de intimidar a Ottawa, Washington podría preguntarse por qué tantos estadunidenses son adictos.

Douglas Irwin pone estos aranceles en un contexto histórico más amplio en una nota, también publicada por el Instituto Peterson. Si se implementan, aumentarán el impuesto promedio sobre las importaciones totales de 2.4 a 10.5 por ciento, un alza de 8.1 puntos porcentuales. También elevará la tasa promedio sobre las compras sujetas a derechos de 7.4 a 17.3 por ciento, un aumento de 9.9 puntos porcentuales. Esto llevará los aranceles estadunidenses a niveles que no se ven desde principios de la década de 1950. Podrían seguir más.

Una objeción a lo que Trump hace es la incertidumbre que crea. Las decisiones de Canadá y México de entrar en un acuerdo de libre comercio con EU, al igual que otros países que optaron por abrir sus economías dentro del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio y la Organización Mundial del Comercio, fueron apuestas a la estabilidad política. Esto es importante para los países, sobre todo los pequeños, y vital para las empresas que apuestan por la dependencia de los mercados extranjeros y la integración en cadenas de suministro complejas. Incluso las amenazas incumplidas son perjudiciales. Estados Unidos, como un país inconsistente, es un socio poco confiable: es así de simple.

No siempre fue así. Antes de que Trump eliminara el mecanismo de solución de diferencias de la OMC en 2019, los países solían presentar y ganar casos contra EU. El orden regido por reglas no era una fantasía, pero ahora lo es gracias a Trump.

La economía está en el centro del abuso del arma arancelaria por parte de Trump. Pero se trata de mucho más que economía. La imprevisibilidad de Estados Unidos afecta todos los aspectos de sus relaciones internacionales. Nadie puede contar con ella, sea amigo o enemigo. Así que, nadie puede hacer planes basándose en suposiciones confiables sobre cómo se comportará en el futuro. Es posible que algunos aliados decidan que, aunque prefieren a EU, China es al menos más predecible. Sería una posición insensata para esos países, pero sería el resultado casi inevitable del enfoque gangsteril de Trump en las relaciones internacionales.

Para los aliados más cercanos, como Reino Unido, la situación es sombría. La alianza ha sido la base de su seguridad desde 1941. ¿Puede asumir que esto seguirá siendo así? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Queda, en términos más generales, la noción de una alianza occidental estable y comprometida?

Mientras, ¿qué pueden hacer las víctimas de Trump? Chrystia Freeland, ex ministra de Finanzas de Canadá, sugiere que Ottawa debe amenazar con aranceles de ciento por ciento a Tesla. Pero, como señala Tim Leunig, un economista británico, a Trump no le importa Tesla. Canadá debe amagar con impuestos a las exportaciones de petróleo y electricidad. Si EU intimida a sus amigos, estos deben hacerle frente. Así es como se trata con los bravucones.

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El árbol de la deuda tiene que frenar su crecimiento

Martin WolfLondres / 10.04.2024 00:36:00

“Si algo no puede continuar eternamente, se detendrá”. Esto se conoce como ley de Stein, en honor al difunto Herbert Stein, antiguo presidente del Consejo de Asesores Económicos de Richard Nixon. Stein publicó esto en junio de 1989, en referencia a los déficits comercial y presupuestario de Estados Unidos. ¡Todavía no se detienen! Pero, como dice un adagio alemán de similar significado, “los árboles no crecen hasta el cielo”. Llega un momento en que el peso del árbol se hace insostenible. Lo mismo ocurre con la deuda fiscal. Existen límites a la deuda para todas las economías, incluso para una tan poderosa como EU.

En un reciente blog sobre “Los riesgos fiscales y financieros de alta deuda y bajo crecimiento”, Tobias Adrian, Vitor Gaspar y Pierre-Olivier Gourinchas, del FMI, explican la dinámica de la situación mundial actual. En general, señalan, la sostenibilidad de la deuda depende de cuatro elementos: los balances primarios, el crecimiento económico, las tasas de interés reales y la deuda: “unos balances primarios más altos —el exceso de los ingresos públicos sobre los gastos, excluyendo los pagos de intereses— y el crecimiento ayudan a lograr la sostenibilidad de la deuda, mientras que tasas de interés y niveles de deuda más altos la hacen más difícil”.

La crisis financiera mundial que golpeó en 2007 y luego la pandemia de 2020 provocaron enormes saltos en los ratios de deuda pública respecto al PIB en las economías emergentes y de altos ingresos. Para 2028, se pronostica que alcancen 120 y 80 por ciento, respectivamente. En el primer caso, se trata de las proporciones más altas desde la Segunda Guerra Mundial. En el segundo, son los más altos de la historia.

La dinámica de la deuda fue favorable mucho tiempo, en parte por las tasas de interés reales ultrabajas, pero ahora todo se ha vuelto más difícil. “Se proyecta que las tasas de crecimiento a mediano plazo”, argumentan los autores, “sigan disminuyendo debido a un crecimiento mediocre de la productividad, la debilidad demográfica, una inversión débil y las continuas secuelas de la pandemia”. El envejecimiento también aumenta las presiones sobre el gasto público. Además, incluso si, como parece probable, las tasas de interés reales de equilibrio a corto plazo vuelven a caer a niveles bajos, es posible que las tasas a largo plazo no lo hagan, en parte debido a los recientes aumentos en la percepción del riesgo. Esta “prima de riesgo a plazo” aumentó en los últimos tiempos.

Por tanto, las tasas de interés reales a largo plazo pueden seguir altas de manera persistente debido a la percepción del riesgo de inflación, al endurecimiento cuantitativo y porque se espera que los déficits fiscales de muchos países sigan elevados. Todo esto amenaza con crear un círculo vicioso en el que las altas percepciones de riesgo eleven las tasas de interés por encima de las probables tasas de crecimiento, haciendo así que las posiciones fiscales sean menos sostenibles y manteniendo altas las primas de riesgo. La elevada deuda fiscal también agrava la amenaza de un “nexo banco-soberano”, en el que los bancos débiles causan preocupación sobre la capacidad de los soberanos para rescatarlos y viceversa.

Puede decirse que la situación de EU es la más significativa de todas. En “Presupuesto y Perspectivas Económicas 2024-2034”, la Oficina de Presupuesto del Congreso, organismo no partidista, señala que “la deuda en poder del público aumenta cada año en relación con el tamaño de la economía, alcanzando 116 por ciento del PIB en 2034, una cantidad mayor que en cualquier otro momento de la historia de la nación. De 2024 a 2034, los aumentos del gasto obligatorio y los costos de los intereses superan las caídas del gasto discrecional y el crecimiento de los ingresos y la economía, lo que aumenta la deuda. Esa tendencia persiste, elevando la deuda federal a 172 por ciento del PIB en 2054”.

Solo un economista valiente puede insistir en que esto puede continuar para siempre. En algún momento, la ley de Stein se va a imponer: la resistencia de los inversionistas a nuevos aumentos de la deuda se disparará y sobrevendrán la monetización, la inflación, la represión financiera y un desastre monetario global.

Aquí, tres hechos relevantes para EU: primero, para 2034 se proyecta que el gasto federal obligatorio alcance 15.1 por ciento del PIB frente a ingresos federales totales de apenas 17.9 por ciento; segundo, los ingresos federales representaron solo 73 por ciento de los desembolsos en 2023, y tercero, el balance primario se encuentra en déficit constante desde principios de la década de 2000. Todo esto demuestra lo difícil que será controlar los déficits generales.

Desde Ronald Reagan, los republicanos se han vuelto indiferentes al equilibrio del presupuesto. Su objetivo, en cambio, es reducir los impuestos. Bill Clinton y Barack Obama hicieron serios intentos de lograr prudencia fiscal, pero esto permitió a George W. Bush y a Donald Trump reducir los impuestos. Los demócratas ahora decidieron que la tierra quemada es una estrategia mejor. Por tanto, ambos partidos felizmente tendrán enormes déficits y dejarán que el futuro se cuide solo. ¿Cuánto tiempo puede durar esto? No para siempre. Como advirtió el fallecido Rudiger Dornbusch: “En economía, las cosas tardan más en suceder de lo que uno cree y luego suceden más rápido de lo que uno pensaba”.

Algunos economistas creen que la demanda de dinero soberano es infinita: mientras haya holgura en la economía, el gobierno puede seguir imprimiendo, pero la fuga de dinero de un soberano fácilmente puede producirse antes de ese momento. Otros argumentan que si el préstamo se destina a inversiones rentables, se amortizará. El destino de los préstamos es importante, pero el vínculo entre los activos no líquidos y la capacidad para el servicio de la deuda es imperfecto.

Los soberanos prudentes, incluso los poderosos que tienen la capacidad de endeudarse en su propia moneda, no pueden salirse con la suya eternamente en una trayectoria explosiva de deuda fiscal. El blog del FMI sostiene que “los países deben empezar a reconstruir de forma gradual y creíble los colchones fiscales y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de su deuda soberana”. Todo esto es sensato, pero la restricción fiscal también exigirá un aumento del gasto en otras partidas, algunas de ellas en el extranjero. Lo mejor es empezar pronto, ajustarse y coordinarse a escala mundial. ¿Cuáles son las posibilidades de algo tan sensato? Por desgracia, casi nulas.

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NYT alega plagio de OpenAI y Microsoft… y las demanda

Tim Bradshaw y Joe MillerLondres / 28.12.2023 04:36:47

Derechos de autor. El periódico estadunidense señala que las firmas de tecnología se aprovecharon de millones de artículos sin pagar un dólar para desarrollar los chatbots de inteligencia artificial generativa

The New York Times se convirtió en la primera gran compañía de medios estadunidense en demandar a OpenAI y Microsoft por sus chatbots de inteligencia artificial, alegando que las empresas de tecnología aprovecharon sin costo millones de artículos para crear la innovadora tecnología.

El periódico reclama una cifra sin especificar de miles de millones de dólares por daños y perjuicios a las dos empresas por “beneficiarse de la vulneración masiva de los derechos de autor, la explotación comercial y la apropiación indebida de la propiedad intelectual del Times”.

La denuncia se produce en un momento en que las compañías de medios se muestran cada vez más preocupadas por la posibilidad de que los modelos generativos de inteligencia artificial —que pueden producir textos, imágenes y programación similares a los humanos en cuestión de segundos— tal vez fueron alimentados con sus contenidos durante su creación sin permiso ni compensación.

Los grupos de inteligencia artificial dicen que tomar y procesar grandes cantidades de información disponible en internet constituye un “uso legítimo” bajo las leyes estadunidenses sobre derechos de autor. Las editoriales temen perder tráfico, y por lo tanto ingresos, como consecuencia de que los chatbots, como el tan popular ChatGPT de OpenAI, hagan resúmenes de su producción.

“El uso ilícito por parte de los demandados del trabajo del Times para crear productos de inteligencia artificial que compitan con él amenaza la capacidad del diario para prestar ese servicio” de noticias, análisis y comentarios, se alega en la demanda que se presentó el miércoles en Nueva York.

El periódico afirma que las dos compañías de tecnología buscaron “aprovecharse sin costo de la enorme inversión del Times en su periodismo utilizándolo para crear productos sustitutos sin permiso ni pago”.

Microsoft y OpenAI no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.

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Microsoft es el mayor patrocinador de OpenAI, después de comprometer hasta 13 mil millones de dólares para impulsar el crecimiento de la compañía y proporcionar la enorme infraestructura técnica necesaria para crear sus modelos de inteligencia artificial. La tecnología GPT de OpenAI también es la base de Bing Chat, una función del motor de búsqueda de Microsoft.

Los editores de noticias de todo el mundo llevan varios meses reuniéndose con empresas de inteligencia artificial como OpenAI, Microsoft y Google para intentar cerrar acuerdos de licencia de sus contenidos.

Este mes, la alemana Axel Springer llegó a un acuerdo con OpenAI con un valor de decenas de millones de euros al año para que sus sistemas de inteligencia artificial utilicen contenidos de medios como Bild, Politico y Business Insider.

En la demanda del The New York Times se alega que la compañía sostuvo conversaciones similares con Microsoft y OpenAI “durante meses”. “Estas negociaciones no condujeron a ninguna resolución”, se señala.

La del NYT es la última de una serie de demandas presentadas contra OpenAI en las que se alega violación de los derechos de autor. En septiembre, un grupo de autores de bestsellers como John Grisham, David Baldacci, Jonathan Franzen y George RR Martin demandaron al grupo de tecnología, acusando a sus algoritmos de participar en un “robo sistemático a gran escala”.

El periodista y escritor Julian Sancton presentó una similar al mes siguiente, a la que pronto se sumó la escritora del The New Yorker Jia Tolentino, entre otros.

Aunque los abogados de OpenAI todavía no responden a esas dos demandas, sí lo hicieron a una demanda colectiva que se presentó en California, argumentando que algunas de las demandas deberían desestimarse, ya que su modelo puede ampararse en la doctrina del “uso justo”. Afirmaron que “numerosos tribunales” han interpretado esa doctrina en el sentido de que el uso que hacen “innovadores de materiales protegidos por derechos de autor y que se hace de forma transformadora no viola los derechos de autor”.

Abogados de OpenAI igual señalan a una sentencia en California en una demanda de la comediante Sarah Silverman y el escritor Ta-Nehisi Coates, en la que el tribunal dictaminó que la producción del modelo de lenguaje de gran tamaño de la firma no era “sustancialmente similar” a los libros escritos por los demandantes.

Milan Fashion Week navega por legado minimalista del lujo italiano

Kati ChitrakornCiudad de México / 02.03.2024 00:01:01

Este año, los diseñadores y los CEOs comparten un objetivo común: conseguir que los compradores precavidos adquieran artículos de lujo en medio de la persistente inflación y la incertidumbre económica. Eso fue evidente en la sucesión de desfiles en la semana de la moda Otoño/Invierno 2024 de Milán.

Los grandes jefes y compradores dicen que están más interesados en los clásicos del vestuario que en las piezas llamativas, algo que da a lugar a tendencias recientes como el “lujo tranquilo” o la “riqueza oculta”. El problema es que cuando todo el mundo diseña con la misma lógica, el resultado es la repetición. Como comentó un analista de la industria: “todos los desfiles son iguales”.

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Bajo la dirección de Maximilian Davis, director creativo, las colecciones de Ferragamo suelen ser elegantes y bien articuladas. Con el fin de ofrecer una “visión más personal de la dirección” que estaba tomando, el diseñador publicó una edición limitada (solo se hicieron mil copias) de un fanzine que contenía inspiración, como naturalezas muertas de conchas y frutas del Caribe.

En la pasarela, eso se reflejó en forma de abrigos de lana pesados que se utilizaban sobre vestidos de organdí transparentes, chamarras de cintura baja con cinturones extra anchos y looks de cuero de pies a cabeza completamente en un solo color. La colección tenía algunas piezas memorables, como vestidos bordados con capas de cuero cosidas a mano que parecían lentejuelas agrandadas y provocaron sorpresa en el público.

Pero en general, tuvo dificultades para destacar en una temporada desafortunada en la que muchos diseñadores presentaron ofertas similares en una vena minimalista de lujo italiano. De todos modos, Davis tiene un problema más grande con que lidiar. Si bien sus diseños son venerados por el público de la moda, la disminución de las ventas -una caída interanual de 7.6 por ciento a mil 160 millones de euros (mde) en 2023- sugiere dificultades para convencer a la base de clientes más antigua de la empresa de 97 años de comprar productos nuevos.

Además, la historia de Ferragamo tiene sus raíces en los accesorios, no en el pret-a-porter -listo para vestir-. Si bien la marca apuesta en los influencers para generar interés en el bolso Hug, que se presentó por primera vez en la feria AW23, todavía no hay un estilo de bolso o zapato exitoso. Uno no puede evitar preguntarse si -y en qué medida- la resistencia al cambio proviene de la familia Ferragamo, que sigue siendo propietaria del negocio.

Bottega Veneta libra una batalla diferente, ya que sus ventas cayeron 2 por ciento el año pasado, a pesar de la sofisticada y deseable producción del director creativo Matthieu Blazy temporada tras temporada. En su quinta colección para la casa, Blazy se apoyó en su amor por las telas innovadoras –para SS23, vistió a la modelo Kate Moss con cuero que parecía mezclilla– y revitalizó prendas básicas de guardarropa comunes.

Algo central en el pensamiento de Blazy era la reducción, eliminar el exceso, pero no tanto que fuera demasiado mínimo, contó detrás del escenario. Inspirándose en las flores del desierto, que son adaptables y capaces de soportar condiciones adversas, también buscó “expresar una cierta forma de resiliencia” y “esperanza” ofreciendo algo que fuera “real, pragmático y funcional” al usuario de Bottega Veneta.

Abrió el desfile una versión impecable del abrigo marinero, de gran tamaño, con hombros redondeados –otra silueta prominente en Milán– y combinado con pantalones acampanados con extremos con flecos. Cabe destacar los vestidos y faldas desgastados que siguieron; algunos fueron calentados y moldeados, otros hervidos y desgarrados. También se desarrolló y utilizó un nuevo fil coupé –organza de seda natural confeccionada en Italia– en los looks de cierre, que Blazy pretendía que pareciera llamas y carbono.

El dato…

“Milan Fashion Weektuvo dificultades para destacar 

En una temporada desafortunadaen la que muchos diseñadores presentaron ofertas similares”

El director de diseño de Bally, Simone Bellotti, logró otro éxito con su segunda colección para la casa de lujo suiza. Mientras que su predecesor, el joven diseñador californiano Rhuigi Villaseñor, se inspiraba en el hip hop y otras icónicas influencias estadounidenses, la versión de Bellotti, inspirada en las tradiciones de Suiza y sus vínculos con la naturaleza, se sentían menos en busca de tendencias y, por tanto, adecuadas para la marca de 173 años de antigüedad propiedad de JAB Holdings.

Si bien hubo menos teatralidad, no fue apagado. De hecho, todo lo contrario. Los abrigos largos y cortos con hombros curvos, que se utilizaban con pantalones o faldas elegantes, tenían una ligereza y al mismo tiempo mantenían abrigados a los que los portaban. Había alegría en momentos en los que parpadeabas y te lo perdías, como la piel que se asomaba por debajo de un vestido que fue ligeramente recogido por un pasador, o en la parte posterior de los hombros de algunas modelos, visible solo cuando se daban la vuelta. Las modelos también llevaban flores y pequeñas chucherías en sus manos.

“El lenguaje es el mismo pero agregué un poco más de capas”, dice Bellotti. “Todavía sigo profundizando, buscando mi idea de lo que podría ser una marca suiza como Bally”. Por ahora, demostró la capacidad del diseñador para ofrecer una colección de alta calidad y hacer evolucionar la marca más allá de su herencia de calzado.

En Jil Sander, los diseñadores Luke y Lucie Meier jugaron con la textura y la silueta, ofreciendo capas envolventes y vestidos acolchados (de los cuales algunos de ellos aparecían en un azul o rojo primario brillante); abrigos matelassé y de cuero con hombros redondeados, algunos suavemente ajustados en la cintura; y una sastrería que parecía más holgada pero que aún tenía forma. Se aplicaron detalles como flecos plateados en algunas bufandas, sombreros y pantalones, para romper con la monotonía.

El negro era el color dominante en Dolce & Gabbana, cuya colección Tuxedo incluía trajes y chamarras cortas, en combinación con shorts diminutos o faldas cruzadas, y también en Versace, donde la fundadora Donatella expresó “rebelión” y una visión de diseñar para alguien “valiente pero amable en el interior”.

Sus modelos al estilo punk rock vestían trajes de tweed –tejido de lana áspera, cálido y resistente, originario de Escocia– hechos con telas deshilachadas que provenían de la división de alta costura de la marca, trajes de sastrería elegantes y vestidos de cota de malla, completos con tacones de aguja delgados, ojos llenos de kohl y pelo puntiagudo. Sin embargo, a pesar de toda su energía de rock’n’roll, la colección se sentía débil.

Las marcas italianas de propiedad familiar desde hace mucho tiempo no siempre son capaces de adaptarse perfectamente a las nuevas realidades. A sus 89 años, Giorgio Armani todavía dirige el desfile de su marca homónima, que completó la semana con una colección de vestidos florales y prendas de terciopelo afelpado que eran elegantes, pero no había mucho más que destacar.

La evolución no es un problema para las marcas independientes de Milán, que encabezan diseñadores que tienen nuevas ideas y agallas para experimentar. Sin embargo, pocos logran consolidarse verdaderamente en el calendario oficial como una marca de visita obligada.

La excepción a la regla es Sunnei, creación de Simone Rizzo y Loris Messina, que se hicieron de un nombre con sus diseños alegres y sus singulares formatos de desfiles. Para AW24, las modelos vestidas con chamarras acolchadas (puffers) y prendas de punto a rayas de colores caminaron al ritmo de una grabación de sus diálogos internos. Algunas reflexionaban sobre su ropa, mientras que otras pensaban en sus amantes o en sus malvados jefes.

Los asistentes a los desfiles siempre lo pasan bien en Marni, que regresó a Milán después de desfiles itinerantes por Nueva York, París y Tokio. Al presentar su colección en un espacio en forma de cueva cubierto completamente con papel blanco, el diseñador Francesco Risso se inspiró en las cartas de Virginia Woolf que invitaban a sus amigos al campo, aconsejándoles que “no trajeran ropa”. No en el sentido literal, sino en el sentido metafórico de dejarse llevar.

Risso sintió que era importante hacerlo y buscó desafiar las rígidas estructuras y las nociones “opresivas” de la sociedad a través de su ropa. En lugar de comenzar con un tablero de imágenes, como es habitual, Risso y su equipo se encerraron en una habitación y esbozaron todo lo que les vino a la mente. El abrigo con estampado de leopardo y los vestidos en forma de trapecio se inspiraron en un “instinto crudo, casi primitivo”, dice Risso.

Por lo demás, gran parte de la paleta era discreta, centrándose en siluetas que “exaltan y extienden el cuerpo”. Aunque, para los looks de cierre -“la explosión final”, como la llamó Risso- los vestidos duquesa pintados a mano y los abrigos de piel sintética parecían coloridas obras de arte. Sin duda, fue uno de esos momentos en los que tenías que estar ahí.

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​PRL

Las ciudades estadunidenses deben tener cuidado con el “efecto dona”

Rana ForooharLondres / 15.05.2023 22:50:00

Es muy conocida la historia de las ciudades estadunidenses con problemas que se quedan con edificios de oficinas vacíos después de la pandemia. Lo que no se entiende tan bien es que en realidad se trata de una historia de dos ciudades: el centro y los demás lugares. Mientras muchos distritos de negocios comerciales atraviesan dificultades, sus anillos urbanos exteriores suelen prosperar. Es el “efecto dona”.

Los académicos Arjun Ramani y Nicholas Bloom –que dieron nombre a este fenómeno en un reciente artículo de trabajo del NBER del mismo título– demostraron que la mayoría de las personas que abandonan el centro de las ciudades no se mudan lejos, sino que en su mayoría se van a los suburbios y a las zonas fuera del las regiones habitadas de las áreas urbanas en las que ya residen. Nueva York es un gran ejemplo en cuestión: un mapa de calor del artículo del NBER muestra el desplazamiento desde Manhattan hacia los distritos periféricos y Long Island.

Aunque el “efecto dona” es más fuerte en grandes ciudades como Nueva York y San Francisco, se puede ver en otras como Chicago, que tiene algunos paralelismos inquietantes con Detroit, la ciudad “dona” original. Durante décadas, los hermosos edificios del centro de Detroit de finales del siglo XIX y principios del XX permanecieron casi vacíos, gracias a una combinación de racismo, pérdida del predominio de la industria automotriz estadunidense, aumento de la delincuencia y la violencia y fuga de las personas blancas a los barrios periféricos de la ciudad.

El centro de Detroit se recuperó un poco en los últimos años, en parte gracias a los esfuerzos de empresarios como el fundador de Quicken Loans, Dan Gilbert, para renovar viejos edificios comerciales y convertirlos en lofts (departamentos) y atraer nuevos negocios, así como tiendas, restaurantes y hoteles que atraen a los trabajadores más jóvenes. Pero la falta de un sistema de transporte que funcione bien dificulta la reconstrucción del centro a gran escala.

Esta es una de las muchas lecciones que Detroit ofrece a las modernas ciudades “dona”: el tiempo de desplazamiento al trabajo es importante, sobre todo en la era posterior al covid, en la que trabajar en una oficina todos los días aún es una opción más que un requisito para muchos. Tracy Hadden Loh, investigadora de la Brookings Institution, especializada en bienes raíces comerciales, infraestructuras, justicia racial y gobernanza, señala que, si bien la investigación sobre qué ciudades están fracasando o prosperando después de la pandemia es aún incipiente, una variable que parece importar es la facilidad de tránsito. Esta puede ser una de las razones por las que el centro de Londres y París parecen vibrantes en comparación con muchas ciudades estadunidenses.

No me sorprende que un lugar como Nueva York, que tiene un sistema de transporte público que funciona razonablemente bien (aunque está en declive), tenga más actividad económica en el centro (medida por el uso del teléfono móvil) que Chicago o Los Ángeles, donde ese tipo de infraestructura es notablemente deficiente. A estas últimas ciudades también las detienen los barrios tan segregados y centros urbanos que sufren no solo la crisis inmobiliaria comercial, también el declive de los servicios de esparcimiento que atraerían a la gente al centro para algo más que trabajar.

Es probable que estos problemas empeoren. En el informe de estabilidad financiera de la Reserva Federal de la semana pasada se señala la exposición de las instituciones financieras al sector inmobiliario comercial como una de las principales amenazas para la economía estadunidense, ya que el estallido de la burbuja no hizo otra cosa más que empezar. La Fed advierte que, dado que las hipotecas respaldadas por inmuebles de oficinas y locales comerciales en el centro de la ciudad suelen representar alrededor de un tercio de las tenencias de bienes raíces comerciales (CRE, por su sigla en inglés), “si las valoraciones de las bienes raíces comerciales siguen elevadas, la magnitud de una corrección de los valores inmobiliarios puede ser considerable y, por tanto, dar lugar a pérdidas crediticias por parte de los tenedores de deuda CRE. A medida que estas fichas de dominó caigan, también lo harán otras en el sistema financiero.

¿Cómo evitar el “efecto dona” en masa? La conversión de inmuebles comerciales en espacios residenciales o de uso mixto contribuyó a rejuvenecer partes del centro de Detroit, pero, como señala el historiador Tom Sugrue, autor de The Origins of the Urban Crisis: Race and Inequality in Postwar Detroit (Orígenes de la crisis urbana: raza y desigualdad en la ciudad de Detroit de la posguerra), los edificios de oficinas de 1920 de la ciudad eran mucho más fáciles de rehabilitar que los rascacielos actuales. Esa es una de las razones por las que los alquileres y los precios de la vivienda en los anillos exteriores de ciudades como Nueva York subieron tanto desde la pandemia. “Hay muchos barrios intermedios que no se vaciaron, y a menudo son barrios de inmigrantes o de clase trabajadora que nunca llegaron a cerrarse”, dice Sugrue.

Por desgracia, esto está provocando una crisis del costo de la vida aún mayor para las personas de clase trabajadora y un aumento en el precio de los alquileres para las pequeñas empresas en zonas como Queens o Brooklyn. Trasladar a la periferia los problemas de Manhattan ―o de Union Square en San Francisco― no es una solución, sobre todo si se traduce en impuestos más altos para los residentes que menos capacidad tiene para pagarlos. (La mayoría de las grandes ciudades, incluidas Nueva York y San Francisco, ya dependen más de los ingresos por impuestos sobre la propiedad residencial que de los impuestos sobre bienes inmuebles comerciales para financiar los servicios públicos).

Entonces, ¿qué se tiene que hacer? Yo seguiría el ejemplo de lo que hizo la activista urbana Jane Jacobs y consideraría un uso mixto. Es posible que el trabajo de oficina nunca vuelva a ser lo que era, pero las salas de cine y los espectáculos de Broadway están de vuelta, los hoteles están en auge y los salarios del sector servicios están por encima del nivel anterior a la pandemia, de acuerdo con los datos de Apollo. La gente todavía quiere vivir y visitar las grandes ciudades, solo quieren hacerlo de nuevas maneras.

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IA: amenazas y promesas de la tecnología

Martin WolfLondres / 10.05.2023 01:10:04

En 1900, Reino Unido tenía 3.3 millones de caballos que proporcionaban fuerza de tracción, transporte y caballería. En la actualidad solo queda la recreación, pues son una tecnología anticuada. Su número se redujo en 75 por ciento. ¿Podrán los humanos convertirse también en una tecnología anticuada, desplazados por máquinas que no solo son más fuertes y diestras, sino más inteligentes, incluso más creativas? Nos dicen que la amenaza es remota; sin embargo, se trata de una cuestión de creer. Tal vez las máquinas puedan hacer mejor que nosotros muchas de las cosas que necesitamos, con la excepción de ser humanas y preocuparse como lo hacen los humanos.

Sin embargo, aunque no amenace tal revolución, los recientes avances en inteligencia artificial son muy significativos. De acuerdo con Bill Gates, son el avance más importante desde las computadoras personales. Entonces, ¿cuáles pueden ser sus implicaciones? ¿Podemos controlarlas?

El punto de partida natural es el empleo y la productividad. Un artículo de David Autor, del MIT, y coautores ofrece un marco analítico útil y conclusiones serias sobre lo que ha ocurrido en el pasado. Distingue la innovación que aumenta el trabajo de la que lo automatiza. Concluye que “la mayor parte del empleo actual corresponde a nuevas especialidades laborales introducidas después de 1940”. Pero el sitio de este nuevo trabajo cambió de las ocupaciones de producción y administrativas de salario medio anteriores a 1980 a las profesionales altamente remuneradas y, en segundo lugar, a los servicios de baja remuneración a partir de entonces. Así pues, la innovación ha ido vaciando cada vez más los empleos de ingresos medios.

Además, las innovaciones solo generan nuevos tipos de trabajo cuando complementan empleos, no cuando los sustituyen. Por último, los efectos de erosión de la demanda de la automatización se intensificaron en las últimas cuatro décadas, mientras que los efectos de aumento de la demanda no lo han hecho. Nada de esto es muy alentador, sobre todo porque el crecimiento global de la productividad ha sido bastante modesto desde 1980.

¿Qué hay del futuro? Un análisis de Goldman Sachs es optimista y aleccionador. Argumenta que “la combinación de un importante ahorro de costos laborales, la creación de nuevos puestos de trabajo y el impulso de la productividad de los empleados no desplazados plantea la posibilidad de un auge de la productividad laboral”. Esta situación sería similar a la que al final siguió a la aparición del motor eléctrico y la computadora personal. El estudio estima que la inteligencia artificial generativa, en particular, puede elevar el crecimiento anual de la productividad laboral de Estados Unidos en 1.5 puntos porcentuales. El aumento será mayor en los países de altos ingresos que en los países en desarrollo.

A escala mundial, la inteligencia artificial podrá automatizar 18 por ciento del trabajo, con efectos mayores en los países de altos ingresos. En el caso de EU, la proporción estimada de trabajo expuesto a la inteligencia artificial oscila entre 15 y 35 por ciento. Los trabajos más vulnerables serán los de oficina y administrativos, jurídicos y de arquitectura e ingeniería. Los menos expuestos serán los de construcción, instalación y mantenimiento. Desde el punto de vista social, el impacto recaerá sobre todo en los trabajadores de cuello blanco con un nivel relativamente alto de estudios. Así pues, existe el peligro de una movilidad descendente de las clases media y media alta. Las repercusiones sociales y políticas de estos cambios parecen demasiado evidentes, incluso si el efecto global es el aumento de la productividad. A diferencia de los caballos, las personas no van a desaparecer. También tienen voto.

Sin embargo, estos efectos económicos están muy lejos de ser la historia completa. La inteligencia artificial es un cambio mucho mayor. Plantea preguntas profundas sobre quiénes y qué somos. Puede ser la tecnología que más transforme nuestra percepción de nosotros mismos.

Consideremos algunos de estos efectos más amplios. Sí, podemos tener jueces insobornables y una mejor ciencia, pero también un mundo de información, imágenes e identidades falsificadas. Podemos tener monopolios y plutócratas más poderosos, una vigilancia casi total por parte de gobiernos y empresas, tener una manipulación mucho más eficaz del proceso político democrático. Yuval Harari argumenta que “la democracia es una conversación, y las conversaciones se basan en el lenguaje. Cuando la inteligencia artificial logre manipuarlo podrá destruir nuestra capacidad de mantener conversaciones significativas, destruyendo así la democracia”. Daron Acemoglu, del MIT, argumenta que necesitamos comprender esos daños antes de soltar a esta tecnología. Geoffrey Hinton, “padrino” de la inteligencia artificial, incluso decidió renunciar a Google.

Sin embargo, el problema de regular esta herramienta es que, a diferencia de los medicamentos, por ejemplo, que tienen un objetivo conocido (el cuerpo humano) y metas conocidas (una cura de algún tipo), la inteligencia artificial es una tecnología de uso general. Es polivalente, puede cambiar las economías, la competitividad nacional, el poder relativo, las relaciones sociales, la política, la educación y la ciencia. Puede cambiar la forma en que pensamos y creamos, quizás incluso la forma en que entendemos nuestro lugar en el mundo.

No podemos esperar calcular todos estos efectos. Son demasiado complejos. Sería como intentar comprender el efecto de la imprenta en el siglo XV. No podemos esperar ponernos de acuerdo sobre lo que hay que favorecer y lo que hay que evitar. E incluso si algunos países lo hicieran, nunca podríamos detener al resto. En 1433, el imperio chino detuvo sus intentos de proyectar poder naval. Eso no impidió que otros lo hicieran, derrotando al final a China.

La humanidad es el Doctor Fausto. También busca el conocimiento y el poder y está dispuesta a hacer casi cualquier trato para conseguirlo, sin importarle las consecuencias. Peor aún, es una especie de Doctores Fausto que compiten, que buscan el conocimiento y el poder, como él. Hemos experimentado el impacto de la revolución de las redes sociales en nuestra sociedad y nuestra política. Algunos advierten consecuencias para nuestros hijos, pero no podemos detener los acuerdos que hicimos. Tampoco vamos a detener esta revolución. Somos Fausto. Somos Mefistófeles. La revolución de la inteligencia artificial continuará.

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